martes 27 de octubre de 2020 - Edición Nº2680

Interés General | 9 oct 2020

En primera persona

Coronavirus: el orgullo, la lucha y los miedos de una trabajadora de la salud en el Conurbano

Paola Di Gregorio tiene 29 años y está cumpliendo el sueño de su vida en el contexto más impresionante que jamás hubiese imaginado. Forma parte del Servicio de Emergentología del Hospital Mariano y Luciano De La Vega, en Moreno, y trabaja incansablemente día y noche contra el coronavirus, exprimiendo hasta la última gota de energía. "No hay ningún libro que te enseñe a mantener la calma cuando una enfermedad acecha al mundo entero", reflexiona y vuelve a pedirle a la gente que no salga de su casa si no es necesario.


En el hospital de su ciudad natal participa del triage, un sistema que te permite clasificar al paciente según patología, y determinar así si requiere asistencia inmediata, urgente o no. Allí trabaja dos días por semana, miércoles y jueves, pero eso se complementa con sus 24 horas de guardia durante los viernes, como parte de un equipo conformado por los Dres Landoni (Jefe de guardia), Concheso (Jefa de Emergencias), y desde Clínica Médica con los doctores Reyes, Santana, Primera, De León, Naranjo y Álvarez. "Un gran equipo, con alta calidad humana y sobre todo muy compañeros; nos cuidamos mucho entre nosotros".

Desde el 19 de marzo, con el decreto del inicio de la cuarentena en nuestro país, tuvo que pegar un salto obligada, como aquel jugador de las inferiores al que por causas mayores en un contexto adverso recibe el sorpresivo llamado de su DT que sin vueltas le dice: 'preparate que mañana debutás en Primera'. Así lo vive. "Esto es muy fuerte. Emergentología siempre es extenuante. Nosotros recibimos a todos los pacientes, independientemente de la enfermedad que presenten, siempre pasan por emergencias. Ahora se sumó a todas las enfermedades que comúnmente se ven en una guardia, esta virosis, de la cual se aprende día a día y sobre la marcha".

Concretamente al reflexionar sobre el coronavirus, Paola describe su trabajo como algo que es "claramente mayor. Se siente el cansancio, la ansiedad, la incertidumbre, el miedo. La verdad es una situación muy compleja, para la cual nunca se está preparado. No hay libros por mucho que te enseñen de patologías y tratamientos, que te digan cómo mantenerte en calma cuando una enfermedad acecha al mundo entero. No lo hay. No hay recetas ni trucos. Y es muy necesario el apoyo de la familia, de los amigos, hoy, virtualmente o a distancia, porque aunque no nos podamos abrazar, siempre necesitamos al otro. Y una palabra de aliento, es una gran caricia al alma".

"La salud siempre fue un tema altamente pendiente en las agendas gubernamentales. Hace seis años que trabajo en el Hospital y además, soy de Moreno. Así que, nunca he visto un sistema realmente fuerte, abastecido completamente y sin carencias de ningún tipo. Hoy te puedo decir que se está llevando un gran trabajo, que son muchas las personas que están dando todo para salir adelante", opina. Su palabra es más que autorizada: vive y conoce desde adentro el detalle de un sistema que históricamente ha tenido falencias y que ahora estuvo muchas veces al borde del colapso, sostenido en gran parte por el esfuerzo casi sobrenatural de sus trabajadores.

"La inversión debe ser sin lugar a dudas en Educación, es la herramienta mayor para la vida misma", define con fuerza y sin dejar dudas. Y con respecto a su ámbito, complementa: "La salud pública tiene que dejar de ser una cuestión pendiente, hay que invertir en insumos, en infraestructura y en personal, además de mejorar los sueldos a los sanitarios que es realmente muy poco y el trabajo es muy grande. Y ya vemos hoy, espero la gente comprenda, lo necesario que es tener ciencia, invertir en ella, y que sea de acceso al pueblo, la ciencia es la que nos salva la vida, ese que detrás de un microscopio, en silencio trabaja para encontrar un fármaco o un mejor tratamiento. Nosotros tenemos el Conicet que es un orgullo nacional y estuvo muy maltratado. Eso no puede pasar. Tenemos el Malbran y todos los centros de investigación que tienen grandes profesionales con excelente trayectoria y academia. Espero que la población pueda valorar el trabajo que están llevando, que es descomunal, para salvarnos a todos".



"Argentina tiene una tasa alta de infectados en personal de salud y todos los días desayunamos o vamos a dormir sabiendo que un sanitario falleció. Esto también tiene que ver con la irresponsabilidad social que hay, no todos los que están en la calle son personal esencial, hay personas que están paseando. Se contagian. Contagian a sus familias. Colapsan el sistema. Y en ese sistema está el sanitario. Cuando empieza a contagiarse el personal sanitario, los que no están contagiados tienen que cubrir los puestos, y seguir haciendo largas jornadas de trabajo, con un sueldo precario", reflexiona también.

Con el correr de los meses la mayoría de la gente se fue relajando, sobre todo en una provincia que lidera el ranking de contagios y muertes, con centenares todos los días que equivalen a un accidente aéreo diario, algo que si uno se pone a pensar con la cabeza fría, es realmente impresionante. Así y todo, miles de personas se pasean por las calles y eso parece ser algo que no tiene solución.

"Pido que sean buenas personas; el que es buena persona piensa en el otro. Estamos en un momento muy difícil y no podemos pensar individualmente. Todo lo que hagamos puede afectar a alguien y tal vez de una forma muy triste. Quizás el joven que sale a pasear no contraiga una forma grave de la enfermedad, pero ese joven puede contagiar a una persona con factores de riesgo, un anciano, un paciente oncológico, un trasplantado; tienen que pensar en ellos, a ellos no les da lo mismo que la gente salga a la calle. Ellos ya están peleandola y no es justo para ninguno que se vean perjudicados por la falta de empatía", piensa en ese sentido.

"El personal de salud está cansado, nosotros no damos más. La gente tiene que pensar en eso también, exponemos nuestra vida para ayudarlos, y sería muy bueno que nos puedan ayudar a nosotros también, quedándose lo más en casa posible, más allá de que surjan flexibilizaciones, el virus está, circula por todos lados y si queremos disminuir la curva realmente y salir adelante, lo que tenemos que hacer es aislarnos, salir lo menos posible y tomar todas las recomendaciones de especialistas. Hoy, nuestra vacuna es la conciencia colectiva, si no somos capaces de pensar en el que tenemos al lado, será muy difícil afrontar el tiempo que sigue", agrega.

"Debemos ser muy cuidadosos, evitar al máximo los conglomerados de personas, los encuentros con familiares y amigos, las salidas, hoy por hoy el virus circula entre nosotros, y cualquier descuido nos puede llevar al contagio y en otros casos, lamentablemente a la muerte. No es una gripe más, con un rango etario de mortalidad mayor a 60 años. Hoy se está muriendo gente sin factores de riesgo, sin enfermedades previas, personas sanas, y jóvenes. Entiendan eso. El único tratamiento es el de los síntomas y el personal sanitario administrándolo", repite.

EL EJEMPLO DE SU HERMANO

"Yo experimenté un verdadero aislamiento cuando uno de mis hermanos tuvo leucemia, un tipo de cáncer de la sangre", recuerda Paola. Es algo que la marcó para toda la vida y tiene siempre presente. Su hermano, un ejemplo de lucha y valentía, es su motivo de orgullo y admiración. Por eso mucho de lo que ella hace día a día es en gran parte un homenaje a esa historia.

"Hay personas que se quejan estando en sus casas, por cansancio. Hay quienes no se quejan y pelean cada día de sus vidas por curarse de una enfermedad grave. Hay que ser más paciente y empático. Por ese lado, fue duro para mí que apareciera el Covid, porque mi hermano es trasplantado de médula ósea y por su condición está dentro del grupo de riesgo. Así que tuve que tomar todas las precauciones, prácticamente estoy aislada en mi habitación y no tenemos contacto alguno, al igual que con el resto de mi familia. Y mis sobrinos me ven por la ventana, cosa que es muy doloroso pero necesario. Ese es el mayor miedo que tiene el personal de salud, contagiar a sus seres queridos. Y se siente una verdadera burla cuando los vemos en la calle sin razón", concluyó la trabajadora de la salud.

 

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