martes 31 de marzo de 2020 - Edición Nº2470

Interés General | 16 ene 2020

¿Cómo serán?

El futuro del automóvil

Ahora que acabamos de cambiar de década y nos encontramos en plena época de establecer nuestros objetivos personales y metas de cara a este 2020, no está de más que dediquemos unas líneas a repensar cómo será el futuro de la industria del automóvil de aquí a unos años.


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Parece que los coches experimentarán profundos cambios que serán posibles gracias al desarrollo tecnológico. En todo este proceso tendrá mucho que decir la industria 4.0, la cuarta revolución industrial que ha vivido la humanidad. La industria 4.0 está basada en nuevos avances como la inteligencia artificial, el big data, el internet de las cosas, los robots… De esta manera, el futuro del automóvil se acerca a los siguientes puntos.

El problema del medioambiente

Uno de los principales caballos de batalla de la actualidad es el impacto medioambiental que provocan los coches. Los automóviles con motor de combustión, ya sean diésel o gasolina, producen una gran cantidad de emisiones de dióxido de carbono que contribuyen, entre otras cosas, al empeoramiento del aire que respiramos, al agravamiento del efecto invernadero y al calentamiento global.

Una de las grandes preocupaciones de la industria del automóvil es desarrollar vehículos que no sean contaminantes. A día de hoy, la mejor opción que se maneja son los vehículos eléctricos, pero este tipo de coches aún cuenta con una serie de limitaciones que hay que superar. De todas, la más fundamental es la de la gestión de la autonomía de las baterías de los vehículos. En unos años los coches eléctricos podrán tener la misma autonomía que los coches de combustión.

La seguridad en los automóviles

Cerca de 2.000 personas mueren cada año en las carreteras españolas, a pesar de que los coches son cada vez más seguros y más completos. Los automóviles del futuro seguirán implementando nuevas medidas de seguridad que hagan de la conducción una experiencia sin ningún tipo de riesgo.

El piloto automático

Es posible que en el futuro no tengamos ni siquiera que preocuparnos por conducir nuestro vehículo; solo deberemos sentarnos en el coche y esperar a llegar a nuestro destino. Será el propio coche el que se encargue de llevarnos a donde queramos. Para ello tendrá que valerse de los sistemas de navegación y de sensores de movimiento.

Espacios más amplios y polivalentes

El no tener que conducir y la evolución de los motores traerá consigo cambios en el habitáculo de los coches. Los usuarios podrán dedicar el tiempo a realizar tareas más productivas como, por ejemplo, trabajar mientras se desplazan a su destino. Además, todos los coches tendrán acceso a internet, por lo que además de trabajar, los ocupantes del vehículo podrán ver películas, jugar a juegos, consultar la prensa o cualquier otra actividad.

Fluidez en la movilidad por la ciudad

Uno de los rasgos negativos que definen a las ciudades, en especial a las grandes ciudades, son los embotellamientos. Los atascos son una fuente de frustración diaria y nos hacen perder mucho tiempo un día sí y otro también.

La llegada de la más alta tecnología puede propiciar que, en conjunción, por ejemplo, con otros avances, como la inteligencia artificial, sea el propio vehículo quien establezca cuáles serán las mejores rutas y las más descongestionadas para evitar atascos y favorecer el tráfico.

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